
Nosotros vivimos la vendimia como todos los que amamos esta tierra, ser parte activa de esta celebración se convierte en algún momento de la vida en claro objetivo a alcanzar.
Esta meta profesional forma parte de nuestra agenda anual desde hace varios años y para este proyecto en particular, tuvimos el privilegio de concretar nuestra visión. Objetivos que fueron más allá de los que se establecen en las pautas generales para este tipo de convocatoria.
Como primer paso nos dedicamos a estudiar en detenimiento el argumento del Acto Central de la fiesta 2009 que se denominó Cosecha de Esperanza, idea que nos llevó a delinear alternativas tan dispares en tantos aspectos que nos animó a optar por la que tenía como punto diferenciador la capacidad de innovar y que representara un desafío creativo interesante, para de esta manera provocar un giro de ciento ochenta grados en la dirección establecida desde hace décadas en cuanto al estilo de los afiches vendimiales.
Estudiamos algunas de las propuestas gráficas ganadoras de las últimas ediciones y las más eficientes de la historia de Vendimia que se lograron conservar, de las que saltaron a la luz lugares comunes que las piezas gráficas no pudieron dejar de lado, como los racimos, las parras, las botellas de vino, las copas de vino, los vendimiadores, las cosechadoras, la celebración del pueblo, los fuegos artificiales, entre otros. Es decir, todo lo que podemos disfrutar en esta celebración. Pero nos dimos cuenta que faltaba algo, o mejor dicho alguien, la Reina de la Vendimia. Su imagen solo aparece una vez como parte del afiche promocional de la edición de 1982, y lo hace con los atributos reales que forman parte del protocolo. Por lo tanto, no hubo más que pensar, nuestro elemento protagonísta hizo su aparción en el proyecto.
Habiendo terminado la parte de recopilación de información teníamos el qué, faltaba dilucidar el cómo. Por lo que rápidamente del guión pudimos definir algunos de los conceptos clave que eran preponderantes en las líneas del relato. La esperanza, la fe y la necesidad de resguardar el fruto del trabajo eran inequivocamente esas ideas principales, por lo que luego debimos empezar a resumir todo esto es una imagen impactante y que incluyera en su composición a la Reina de la Vendimia.
La idea general se comenzó a plasmar a partir del concepto de un Ángel de la Guarda, personaje común que reune perfectamente todos las ideas enfatizadas en el argumento, la pérdida de la cosecha, la devastación de la tormenta, la necesidad de sentirse protegido, el impulso que nos da la fe y se agregó la imagen de la Reina de la Vendimia como custodio de las uvas y del vino porque se la mostró como un símbolo de ilusión, la guardiana que carga sobre sus hombros con la responsabilidad de mantener encendida la luz que la oscuridad de la adversidad tiene intención de apagar.
Al elevar la propuesta a la Comisión de Reinas Nacionales de la Vendimia, la respuesta positiva no se hizo esperar y se sumó al proyecto a María Paula García, Reina Nacional de la Vendimia 2007, quien rápidamente mostró su entusiasmo con la idea y pudo dar rienda suelta a una nueva manera de formar parte de la Vendimia.
Para la realización de la gráfica final, dejamos de lado el montaje fotográfico y utilizamos una técnica que nunca antes habíamos utilizado, la ilustración completamente digital, para la que tuvimos que realizar sesiones de fotos y bocetos a mano alzada para lograr la imagen definitiva de nuestro afiche, pose final que nos llevó a la dramática escena del Ángel Custodio entre las hileras llevando vida al fruto moribundo y luz a la terrible oscuridad.
AGRADECEMOS MUY ESPECIALMENTE A LA SEÑORA JOSEFINA DIPIETRO, REINA NACIONAL DE LA VENDIMIA 1946 Y ACTUAL PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE REINAS NACIONALES DE LA VENDIMIA, POR APOSTAR A ESTE PROYECTO QUE NO ALCANZÓ A PROMOCIONAR LA FIESTA DE 2009 PERO QUE NOS LLENÓ DE ORGULLO. Y A MARÍA PAULA GARCÍA POR SU GENIAL COLABORACIÓN Y EXCELENTE PREDISPOSICIÓN.
Para más información sobre la Corenave (Comisión de Reinas Nacionales de la Vendimia) visite Corenave.com. Para información sobre la Fiesta Nacional de la Vendimia visite su sitio oficial.

Por María Paula García
Vendimia... mezcla extraña de emociones, de recuerdos compartidos, de sueños hechos realidad. Vendimia, fiesta de un pueblo, insignia de una provincia que trabaja de sol a sol para llevarse el mejor premio: un buen vino. Vendimia que se hace cultura en el mundo, paisajes que penetran en la mirada de quien tiene la dicha de disfrutarlos.
Y Mendoza se pinta de colores, se perfuma con aromas extraídos de las mejores cepas, se viste de gala, y hace resurgir lo mejor que tiene, aquello que la hace inigualable: Sueños de Cosechas, Frutos del Trabajo, Plegarias y buenos augurios para un nuevo año. Se escuchan marchas tan representativas de un pasado que año tras año se hace presente. Y que mejor recuerdo, que traer a la memoria aquellos días, donde yo también fui partícipe de la historia, de "nuestra" historia. Donde palpitaba en cada esquina un sueño de llevarle la corona a mi querido departamento de Guaymallén. Y así, lo que comenzó como una hermosa experiencia por vivir, trajo a mi vida y a las vidas de quienes me acompañaron, la alegría y la felicidad de poder ser, por un año, la mujer que representara a Mendoza, sus costumbres, sus raíces, su vida y su Historia. Un año marcado por momentos inolvidables...
Y cuando pensaba que todo había terminado, un llamado despertó la curiosidad, y la invitación de formar parte de algo mágico, me hacía nuevamente vivir y sentir la Vendimia. Una propuesta, una idea, con un único sentido: Ser parte de otra Vendimia. Y mi ser se convirtió en un ángel que cuidaría de los frutos amenazados por las fuertes tormentas y por el destructor granizo. Un ángel que caminara entre las hileras protegiendo el trabajo de los hombres. En ese momento entendí, que Reinas seremos toda la vida... y que aún quedaremos en el recuerdo.
Yo, seguiré llevando en mi corazón un reinado maravilloso y la sensación de haber sido tan solo por un instante, la guardiana y protectora del trabajo, el esfuerzo y la labor de un pueblo... sensación inexplicable, que aunque solo quedara como una imagen, en mi mente se hizo al menos por unos segundos..algo tan real. Y el deseo eterno de que la Vendimia sea orgullo para los mendocinos y motivo de lucha incansable.
FOTOGRAFÍA: Andy Dubrowsky. GENTILEZA: María Paula García.